La explosión del uso de Internet en los últimos años ofrece la posibilidad de obtener entretenimiento durante todo el día, tener información accesible sobre cualquier tema imaginable, acceder a sitios de redes sociales que permiten tanto la comunicación pública y anónima o el correo electrónico y chat en línea que nos permite estar en contacto con familiares y amigos , incluso en otra zona horaria.
La mayoría de las personas son capaces de trabajar con estos elementos en sus vidas de una manera sana y equilibrada, pero que otros desarrollan una adicción más fuerte.

Ha comenzado a ser causa de consulta una suerte de adicción virtual que encierra a los jóvenes frente a las computadoras, distorsionando, en el discurso corriente, los rangos de normalidad de las generaciones precedentes en cuanto al lazo social. La llamada “adicción a Internet” no figura como diagnóstico en el DSM IV (manual de amplio uso en psiquiatría) ya que, de acuerdo con sus parámetros, siempre se precisa una sustancia química para definir una adicción. Sin embargo, se podría asociar esta “adicción” con un trastorno compulsivo que oculta un comportamiento depresivo y hostil frente a lo social. En todo caso, para el psicoanalista, la adicción se define en otros términos: aquella sustancia bien podría estar excluida y ser reemplazada por la computadora, ubicada en la posición del líder que seduce a la masa.
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