Libere su potencial

 

El éxito se funda en metas; todo lo demás son palabras. Todos los triunfadores están intensamente orientados a una meta. Saben lo que quieren y se concentran resueltamente en alcanzarlo, un día tras otro.

Nuestra habilidad para fijarnos metas es la llave maestra para alcanzar el éxito. Las metas abren nuestra mente positiva y liberan ideas y energía para alcanzarlas. Sin metas, sólo nos dejamos arrastrar a la deriva por las corrientes de la vida. Con metas, volamos como una flecha, directos y sin fallos hasta nuestro objetivo.

La verdad es que, seguramente, tiene usted más potencial natural del que podría usar aunque viviera cien vidas. Cualquier cosa que haya conseguido hasta ahora es sólo una pequeña parte de lo que puede llegar a conseguir. Una de las reglas del éxito es ésta: No importa de dónde viene; lo único que importa es adónde va. Y sólo usted y sus propios pensamientos determinan adónde va.

Unas metas claras aumentan su confianza, desarrollan su competencia y potencian su nivel de motivación. Como dice Tom Hopkins, preparador de vendedores: «La meta es el combustible que alimenta el horno de los logros».

Creamos nuestro propio mundo

 

Quizás el mayor descubrimiento de la historia de la humanidad es el poder de la mente para crear casi cualquier aspecto de la vida. Todo lo que vemos alrededor en el mundo hecho por el hombre empezó como un pensamiento o idea en la mente de una única persona, antes de ser trasladado a la realidad. Todo en nuestra vida ha empezado como un pensamiento, un deseo, una esperanza o un sueño, sea en nuestra propia mente o en la mente de otra persona. Nuestros pensamientos son creativos; forman y moldean nuestro propio mundo y todo lo que nos sucede.

Todas las religiones, todas las filosofías, la metafísica, la psicología y el éxito, en resumidas cuentas, vienen a decir lo siguiente: Te conviertes en lo que piensas la mayor parte del tiempo. Nuestro mundo exterior acaba siendo un reflejo de nuestro mundo interior, que nos devuelve la imagen de lo que pensamos. Cualquier cosa en que pensemos de forma continuada aflora a nuestra realidad.

Se ha preguntado a muchos miles de triunfadores en qué piensan la mayor parte del tiempo. La respuesta más habitual es que, la mayor parte del tiempo, piensan en lo que quieren y en cómo conseguirlo.

Las personas carentes de éxito y felicidad piensan y hablan, la mayor parte del tiempo, de lo que no quieren. Casi todo el tiempo, hablan de sus problemas y preocupaciones y de quién es el culpable de unos y otras. Pero los triunfadores mantienen sus ideas y conversaciones centradas en las metas que desean lograr con más intensidad. La mayor parte del tiempo piensan y hablan de lo que quieren.

Vivir sin unas metas claras es como conducir en medio de una espesa niebla. No importa lo potente o bien construido que sea el coche, conduciremos con lentitud y vacilación, progresando muy poco, incluso en la mejor de las carreteras. Decidir nuestras metas hace que la niebla se disipe de inmediato y nos permite concentrarnos y canalizar nuestra energía y nuestros conocimientos. Unas metas claras nos permiten pisar con fuerza el acelerador de nuestra propia vida y avanzar raudos hacia delante, hacia la consecución de lo que realmente queremos.

Brian Tracy, Metas



 

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